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Full text of "La Ilustración Guatemalteca"

REVLsu Quincena 



Vol. I. 



SUMARIO 




No. I. 



FAGINA 

Nuestros Propósitos i 

Memorias de Antaño: Los duendes y los bru- 
jos. A. Batrcs J 2-j 

Sin Ksperanza. Vicenta La parra de la Cerda., 4 
Los Poetas Nacionales : Rafael Landívar. J. 

Méndez 4-5 

Recuerdo de la Época Colonial: Vicisitudes 

del Comandante Quiroga. A. Gomes Carrillo 6 

A Cristóbal Colón. Juan P. Aycínena 

A America. Marta Reltrán .7 

Adelanto. Vicenta Laparra de la Cerda 8 

Flores he Iris M.Larrafiaga Portugal 9 

Mi NiSa Haciendo Historia Ramón A. 

Salazar 9-10 

Los FtsKH ai i:s DI M Jule» Simón 11 

La Prensa. Rafael Spfnola 12 
Nota Ciclistas . Progreso del Sport en Guate- 
mala. Ciclomano m 

Noticias General»-* ¡ Nuestros Grabados, Si- 
mulacro, etc . etC .14 \b 



e ,Sl¿ 



4 RKALKS l.l !\ll 'I. \K 






-L 



LA ILUSTRACIÓN CL'A 



Juan P. riarks 



Exportador de Vinos 

JEREZ DE LA FRONTERA. ESPAÑA. 



London House: W. H. \I.\RKS & CO., 

62 v 63 Mark Lañe, E. C. 



MARCAS DE VENXA: 

JEREZ 

Jerez Pálido. Jerez Oloroso.' Jerez Fino. Jerez Raya. Jerez Amoroso. 

MANZANILLAS 

Manzanilla. Manzanilla Olorosa. Manzanilla Superior. 

AMONTILLADOS 

Amontillado Fino. Aíiontillado Sumios Amontillado Pasado. 

SELECTOS 
Palo Cortado. Dos Cortados. Tres Cortados. India i Navegado). 

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Moscatel Fino. Moscatel Superior. Pedro x Pxdro Ximknez Superior. 

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ESPECIALIDADES 

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Estos vinoe -<■ bailan d< venta en t<ni<> almacén </<• importancia. 



Ángel J. Espert, 



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|a Ilustración dMnAUE(A 



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í*S 



VOL. I. 



Guatemala, i dr agosto de 1896. 



No. 1. 



REVISTA QUINCENAL 

SÍGUERE, Guirola & Cía., Editores Propietarios 

Oficinas y Talleres: 4a. Avenida Sur No. i. 



Suscripción : Un año en la República, pago adelantado... .$10.00 
" , " " en el Exterior " " .... 12.00 

Número suelto 50 centavos. 

La Suscripción puede comenzar en cualquier época. 

Todo pago precisamente adelantado. 



Correspondencia : Para todo lo relativo á la Redacción y Ad- 
ministración económica, dirigirse á los Editores, 
SíGUERE. Guirola & Cía. 
Apartado de Correo No. 12. Guatemala, C. A. 

No se devuelven los originales que se nos remitan. 



NUESTROS PROPÓSITOS. 

El título de nuestro quincenal y su lectura, 
indicarán al público el fin que nos proponemos; 
alentar á la falange joven que se levanta desde 
los escaños de las aulas al campo de las letras, 
las artes y las ciencias, y saborear las produc- 
ciones de los que, á fuerza de infatigable tra- 
bajo alcanzaron el título de maestros, indicán- 
donos el camino d el porvenir sin distinción de 
personalidades, puesto que todas ellas y con 
sus preclaros talentos, harán resaltar una_ vez 
más, la literatura patria ante los demás paises 
latinos y extranjeros. 

En todos los pueblos cultos las publicaciones 
ilustradas se hallan libres de pasiones políticas 
y religiosas, Jo mismo que del personalismo, 
y si en Guatemala, después de constante 
batallar, empeñamos la lucha, haciendo una 
ilustración quincenal, alejada en absoluto de 
las tres condiciones que dejamos expuestas, 
es por la fe que tenemos en nuestros pro- 



pósitos y la necesidad que sentimos de dar á 
conocer al mundo civilizado nuestro progreso 
en todos los ramos, lo mismo que las bellezas 
patrias, orgullo de nuestros antepasados y de 
los prohombres del presente. 

Para llevar á la práctica una publicación, 
que creemos viene á llenar un vacío en las 
Letras, en las Artes y en las Ciencias, no 
hemos omitido sacrificio alguno, ni tampoco 
hemos desmayado ante la importancia de nues- 
tro ideal, confiando en nuestros propios esfuer- 
zos y en el núcleo valiosísimo del público pro- 
gresista, dispuesto siempre á sostener y alen- 
tar, con su valioso concurso, sinceras miras. 

Ademas, la próxima Exposición Centro- 
Americana vendrá á ser un objeto principalí- 
simo de nuestra publicación, á fin de dar á 
conocer en el exterior la importancia del con- 
cierto que habrá de tener Guatemala con sus 
hermanas Repúblicas, ante el mundo civilizado 
y progresista. Satisfacción, y no poca, será 
para nosotros ocupar la atención del público 
por medio del foto-grabado, con los edificios 
que habrán de construirse al efecto, y las dis- 
tintas secciones extranjeras que para el próxi- 
mo Certamen, contribuirán al mejor éxito de 
la empresa. 

Si logramos contar con el precioso auxilio 
que es indispensable á publicaciones tan cos- 
tosas como la que hoy ofrecemos ; todos habre- 
mos contribuido á cimentar y prestigiar á 
La Ilustración Guatemalteca, y á servir 
con la necesaria constancia de escudo herál- 
dico para las letras Guatemaltecas : estas son 
las aspiraciones de la 

Redacción. 



LA ILUSTRACIÓN GUATEMAl. I 




MEMORIAS DE ANTAÑO, 
tos duendes y los brujos. 

¿Qué extraño podrá parecer al crítico más 

exijente que aqui baya habido brujos y duen- 
des, cuando historiadores serios, teólogos de 
nota y firailes observantes dan testimonio de 
ello? Ni se crea que entre nosotros han dejado 
de acaecer cosas tan fuera del orden natural, 
que el más incrédulo no pudiera menos de atri- 
buirlas a obra de encantamiento, ó del demonio. 
ó de milagro, según la manera de ver di 
uno: que en todo eso callen opiniones más ó 
menos discutibles, como sucede con cuanto 
pasa en el mundo. 

Allá á los patriarcas, se- les aparecían ánge- 
les buenos, con quienes conversaban ; á Moi 
le apareció la misma divinidad : á Daniel 
un carnero de cuerno- desiguales J una leona 
con alas de águila ; a! Apóstol San Juan la bes- 
tia de siete cabezas : al desgraciado Carlos VI 
un ciervo con collar de oro, que le hizo perder 
el juicio; y á Margarita de Valois hubo de 
aparecérle un espíritu encarnado en arro- 
gante mancelm, que produjo turbulencias inau- 
ditas. 

Aqui ha habido también apariciones de tinlas 
las clases que distingue el Padre Calme! 
ber : de ángeles bueno- ó malos, de difuntos v 

¡no hubiera 
vivido en la Améri. a Central, á fe que agrega 

otra- apariciones pollticat é impolíticas, que 
tuyen milagros patei hacer 

raizara á los que han llegado 

lizarlos. 6 que se creyera que han tenido pacto 
i diablo. 

odo la Antigua 
Guatemala se exhibía rica, gallarda y gentil. 

ban la tranquilidad de stu mora 

inauditas diabluras de i I 
hechi' bullían en aquella capital del 

reino. I.a Tatuana huí*. 



n el presidente de la Real 

Audi' ■ "ii lafl familiares del Santo 

i, que en vano llegaron á capturarla, pues 
>a en j a la vista de todos, pintó con 

•i un bateo en la pared, subió el pié á la 

altura de su bordo, y caten usted 

mar en calma, navego quien sabe á donde, 
hasta llegar quizá á las aguas dormidas de la 
laguna Estígia, á dar buena cuenta i PlutÓU 
de tantas lechonas. 

El muy reverendo padre dominico fray 
Francisco Ximénez, se moría de miedo 

e de su verídica historia del Reino de 
Guatemala, al ver con sus propios ojos las 
fatídicas luces que. á la m :dia noche, salían 
l>or la calle de la- b, atas ludias, merced á las 
malas artes de una impúdica mujer que, ora se 
aparecía en forma de carnero ó de lechuza, por 
aquellos contornos, ora tenía amantes de alto 

coturno, con escándalo de la gente devota y 
r» atada. 

Ni es menos cxtiañncl ínulas del 

oidor que, ]xir obra de encantamiento, apare- 
cieran en la azotea de su casa, frente al templo 

de la Compañía d • .1 ¡SUS, sin t -n.-r alas los tales 
cuadrúpedos, ni haber escalera para que subie- 
sen, ni haberse dejado oír el menor ruido, ni 
mo ni cuándo llegaron á seme- 
jantes alturas. 

nía que entre las turbulencias causadas 
]>or el Visitador Lie miado don Francisco 
Gómez de la Madriz, en la noche del domingo 
de Ramos del año del Señor 1701, cuando la 

capital del i< ino púsose en anuas, dividiéndose 

en partidos Berropistas y Tequelies, secuaces 
los primeros d 1 Presid mte de la Real Audien- 
cia don Gabriel Sánchez de Berrospe, y los 

Segundosd 1 Obispo Fray Andrés de las Navas. 

quien falleí id envenenado, á juicio d sesudos 

ma, di 1 unos, que desde que tal 
(rimen se perp ti 1 al den dor del 

difunto prelado, una fantasma 
envuelta en ODSCUra Capa, á guisa del Manto 

inzó tanta celebridad. 

Hubo mancebo audaz que disparara sobre la 

¡ón un tiro de pistola ¡ psro aquella 

iilniti ni pena, que decían las ancianas sel la 

del mismo Fray Andrés de las Navas, p rma 
Una mano descarnada esi u- 

VOlvid la bala al ag] I 




Señora Doña Algeria de Rhvna Barrios. 
{Fotografía de A. G. Valdeavellano.) 



LA 11. 1 'ST RACIÓN GUA TEMAL TECA 



mientras que con voz sepulcral decíale la apa- 
rición : "más vale que dispares tu arma sobre 
el cuerpo de Berrospe, ya que á mí no me 
alcanza el poder corrompido de la tierra." 

En la célebre /'/ ocesión del Silencio que 
salía d media noche, recorriendo las principales 
calles de aquella hermosa ciudad de los vol- 
canes, antes de qu; la arruinasen los temblores 
de tierra, veíanse nazarenos ó cucuruchos, 
como por acá se les llama, marchando con paso 
grave tras la milagrosa imagen de Jesús, 
rodeada de penitentes, que azotaban unos sus 
espaldas y llevaban otros pesadas cruces. Con 
cirios y candilejos se medio alumbraba aquella 
procesión solemne, á la cual concurría la flor 
y nata d? la muy Noble y Leal Ciudad de los 
Caballeros de Santiago. Era la noche del 
10 de abril del año 1765, cuando justamente 
pasaba la comitiva por el Arco de Santa Cata- 
rina. A poco andar desprendióse de la fila de 
Nazarenos uno de figura esbelta, que apagó su 
luz y penetró en la casa de Don Antonio de 
Orozco y Gálvez Mogrovejo, en la cual este 
caballero y su esposa Doña Lugarda Aguirre 
y Oquendo habían dejado sola á su hija mayor 
Doña Clara, joven de unos veinticuatro años 
d; edad, hermosa y rica doncella que iba pron- 
to á casars» con uno de los principales del lugar. 
La prometida notó desde la ventana, en donde 
se hallaba, viendo la procesión que el mis- 
terioso cucurucho se hebía dirigido hacia la 
puerta di su propia casa, y temerosa quizá de 
que fuese aquel alguno de sus despechados 
amantes, no tuvo tiempo más que para apagar 
la luz d; la sala y esconderse bajo el tablero de 
una mesa redonda. Llega al instante el naza- 
reno, y al no encontrar á Doña Clara, se clava 
un puñal en el p:cho y cae sin sentido 

Al regresar pocos momentos después, Gálvez 
Mogrovejo y su esposa, encontraron allí el 
cadáver de Don Rodrigo Aguilar y Cilieza, 
muy cerca d;l cuerpo desmayado de aquella 
jov;u, que al fin volvió á la vida, después de 
tan horrible escena. 

Desde entonces, se suprimió la nocturna 
Procesión del Silencio; y contaban los viejos 
que nadie volvió á habitar la casa del siniestro, 
porque al ruido de cadenas y fúnebres lamen- 
tos, pasaban en fila á media noche por los 
corredores y los patios, los devotos nazarenos, 



que más de una vez dejaron mal parados á los 
que audaces, iban á morar á aquella mansión 
de espantos. Los incrédulos murmuraban, por 
lo bajo, que se hacía moneda falsa en dicha 
casa ; mientras que la mayoría atribuyó siem- 
pre al alma en pena de D. Fadrique, semejantes 
apariciones. 

Ello es lo cierto que en ese caso, como en la 
generalidad de los que tenían lugar por obra 
de espíritus malignos, ajuicio de la Inquisi- 
ción, intervino ésta, á efecto de formar el pro- 
ceso los comisarios del Santo Oficio y remitirlo 
á Méjico, en donde residía el Tribunal Supremo 
que profería sentencias. Ni eran sólo los 
jueces eclesiásticos quienes creían en el pacto 
con el diablo, que también los delegados regios 
castigaron hasta con la muerte á varios brujos 
y hechiceros. En nuestros archivos existe el 
proceso de José García (alias Cenizo) que fué 
célebre en San Miguel (jurisdicción de la pro- 
vincia de San Salvador), por haberse evadido 
de la cárcel, en donde se hallaba á virtud 
de los muchos robos que había cometido en la 
ciudad. Después de maduro estudio, el muy 
poderoso Señor, como decían á la Real Audien- 
cia, tuvo por justo y procedente mandar ahor- 
car al Cenizo, por cuento del mérito de autos 
se desprendió ser él de índole perversa, poco 
temeroso de Dios y de las leyes reales, hallán- 
dose por lo demás probado plenamente que 
tenía pacto explícito con el demonio ( ¡ qué 
tiempos !) acerca de lo cual siguió el Santo Ofi- 
cio las diligencias del caso. El 12 de octubre 
de 1766 se le notificó al relapso el fallo que lo 
mandaba matar, y poco tiempo después se eje- 
cutó la bárbara pena, en la misma ciudad de 
San Miguel, ante el compungido vecindario, 
que fuera teatro de todas sus diabluras. Ni se 
crea que en los demás pueblos del antiguo reino 
faltaban brujos y duendes, pues si hemos de 
dar crédito al gran naturalista Acosta y á otros 
varios padres y frailes españoles, era el diablo 
el dios de los pobres americanos, quien tantos 
prodigios obraba entre ellos que, como dice 
uno de nuestros escritores, " parecía que nada 
era más natural que lo prodigioso ; pero no 
fueron solamente los buenos teólogos y exce- 
lentes críticos españoles los que escribieron 
diabólicas historias. En prueba de ello se pue- 
de citar un autor inglés que menciona hasta 



tLUSTRAClON GUATEMAL TECA 



los nombres de los hechiceros, qne «.-1 conoció 
en Guatemala, y qne 1" hechizaron, como 
Medea i Jasón, como Deyanira .1 Hercules. 
como Circe 1 Ulises, como Armida i so ena 
morado amante, y como toda hechicera i todo 
hechizado 

Hoy, á fines del siglo XIX, do sóloel vol- 
eo ignorante cree todavía en duend s, sino 
gente qne presume de ilustrada mueve mesas 
v evoca espíritu-, con una facilidad tan gran- 

ano nuestra legendaria Tatuaos ponía 
l>ie- en polvorosa, con siilo pintar su barco en 
las paredes de la prisión del Santo Oficio. 
olea- muy modernas he leído yo, reciente 
mente publicadas en Europa, más ridiculas v 
supersticiosas que las antiguas crónicas de 
monjes crédulos, acerca del magnetismo y del 
espiritismo Siempre lo sobrenatural y fon- 

■ impresionó a los espíritus débiles 
los buenos t ie mpos de Abraham y Lot basta 

los qne nosotros hemos alcanzado, de Alian 
Cardeck y de las teleopsias jr previsiones de los 
médiums. 

A. BATR] s i. 
GUATKMALA, IX94. 

000000000 1 00 

SIN ESPERANZA. 

■.inda es la u latea qne me agobia ' 
Kn mis ojos el llanto 
Ya no brotan mis lágrima* ardiente-. 
Se esconden en mi herido corazón. 

Corrieron coa] ponente d< abordado 

V , menoa ínfelis, 

uc sallan fuera de mi \- 

V hntm inataatea de 1 auna jwra mí. 

da m el oonaueto 

lie que el I 

martirio ' 

V mi cxi-icn. 11 un) 1 va. 

■ 
La esperanza no i mí, 

imino 
la t.nn 1 ., mi aólo ponrenir 

Viuvri I.\i\nkA ni i.\ likix 
yyyj y¿ y ¿ yyj\, 

rpinión es pura fáraa ; un hombre puede 

llevarla al ■ ue una 

chaqueta de ante SbaKESPSAXI 



POETAS NACIONALES. 

Raí uíi. 1. kNDlVAR. 
Hállase iii formación ana obra de grande aliento : 
l.i Historia del desenvolvimiento intelectual de Guate- 
mala, deade la Fundación de la i>rimcr.i escuela U54i) 
basta ••! establecimiento del Instituto de Indígenas 
i; ii eaa obra, el Doctor Saladar mis dará noti- 
ciaasobremás 'le cien escritores del tiempo colonial, 
v entre clin- lo- poetas; de Lié vana, de Orena, de 
Heatansa, en el siglo XVI; lo- culteranos de la cen- 
turia siguiente; loa jesuítas del siglo XVIII, cuyo 

último cuarto lega ,il XIX tres de los mejores poetas 
nacionales. Uno 'le ellos, es Landívar. 

La primera notici > que de él tuvimos, fue por la tra- 

i que publicó el padre de lo- Diéguez, en " El 

Mn-e.i Guatemalteco," después, la versión de "La 

pelea de gallos," porHeredia, y la de " Los lagos de 

México. " por Pajaza. 

i-;l Gobierno guatemalteco, en iSc,}, comisionó al 
Cónsul en Venecia para que averiguase cuanto le fuera 
dable sobre el poeta Landívar. Sabíase que era origi- 
nario de la Antigua, y que riendo jesuíta, había salido 
expulsado, cono lodos lo- de BU orden, en tiempo de 

Carlos III. y había muerto en Bolonia. El Cónsul dio 
un extenso é interesante informe. Había hallado en 
la Biblioteca Comunal de Bolonia, la obra de Iiucker. 
" Bibliothéque des Bcrivains de la Compagnie de 
Jesús," y en sus ediciones de 1*54 en Lieja, y 1893 en 
en Bmselaa, se leía ¡ " Laudívar,Raphael, néáGuatá- 
mala le .'7 octovre [731, entré dans la Compagnie á 
Tepozotlán, le 7 ícvricr 1750. 11 enseigna la Retori- 
que, 1.1 Pililo-opine. et annoncala parole de Dieudana 
-a ville natele. Le Décret de Charles III l'ayantexilé 

de s.1 patrie, il -e fiza en Italie, et linit ses jours á 

Bologne li 17 - ptembre 1 793." Había obtenido tam- 
bién loa doa ejemplares del poema " Rusticano mexi- 
cana" que remitió, la primera edición hecha en 
Módcn.i 1 11 1781 v la segunda en Holonia en 17S2, ésta 
ompleta que la anterior, pues tenía quince libros 
en lugar de diez. La Calidad de guatemalteco atri- 
buida á Landívar, no daba lugar á duda ; él misino 
decía en la dedicatoria de su poema : 

" Salve cara l'arelis, dulcís C.uatiuiala . salve Ilcli- 
cium vita-, lons Alongó m, a 

La versión de esta poesía, por el licenciado 1 ion 
tningo I riegues, 

A GUATEMALA. 

Salud, salud oh duli 
Drtgi 

Ileja. liermoaa. que traiga á la memoria 

La» dotas, laa ofrendas qne couvi 
Tu» fu. otes agradables, tos men 
Tu« t. mplos, i", boasreí y tu 1 ' ¡ 

Va m n outes 

1 lo lejos m mina, 

A la* pradersi ,1.1. .. 

"ii/.i 
me cercan la- [d 
De loa torrente* di illnss, 

Y ana playa* techail:. 




Monumento á Cristóbal Colón en el " Parque Central. 

(Fotografía de A. G. Valdeavellano. 



LA IL US TRA CION G UA TEMAL TECA 



Por donde las corrientes se deslizan : 
Los retretes de adornos decorados ; 

Y los verjeles de las rosas chiprias. 
¿ Qué fuera si yo el lujo recordase 

De dorados damascos y cortinas, 
Ya de sedas vistosas, ya de lanas 
Con la tiria escarlata bien teñidas? 

Para mí siempre fueron estas cosas 
Un nutrimiento, un gusto bien sentido, 

Y dulce alivio que socorre al alma 
Kn los pesares y aflicciones mías. 

Me engaño ¡ oh ! trastornaron mi cabeza 
Las ilusiones que el delirio pinta ! 
Lo que era poco ha del grande Reino 
Ciudad, capital, soberbia, altiva, 
Ora no es más que escombros y montones, 
Sin casas, plazas, templos, ni guaridas ; 
No quedó ya refugio al vecindario, 
Ni trepando del monte al alta cima ; 
Pues los fragmentos eran precipicios 
Que Júpiter fraguó para la ruina. 

Pero ¡ qué digo ! Salen ya del polvo 
Desde el umbral repuestos, reconstruidos, 
Hasta la cumbre los suntuosos templos 
Con elegante y sólida maestría. 

Ya las luentes se asocian con los ríos : 
Ya las plazas exhaustas y vacías, 
Se encuentran ocupadas por la turba 
Restituida á la calma primitiva. 

Recobra la ciudad rápidamente 
De sus mismos destrozos nueva vida. 
Acaso más feliz ¡ quiéralo el cielo ! 
Cual otro fénix de inmortal ceniza 

Cózate ya, ¡ resucitada madre ! 
¡ Capital de aquel Reino la más rica ! 
Libre vive desde ahora para siempre 
De temblores, de sustos y de ruinas ; 

Y yo haré resonar hasta los astros 
El eco tierno de canciones vivas, 
Que pregonen el triunfo esclarecido 
Que has alcanzado de la muerte impía. 
Acepta, en tanto, aqueste ronco plectro, 
Triste consuelo de amorosa rima ; 

Y por premio conseguir yo pueda 
Poseer en tí mi suspirada dicha. 

Las versiones por Pagaza y Heredia pueden verse 
en la Antología que está formando " El Progreso 
Nacional." 

Menéndez Pelayo, en su " Antología de poetas his- 
pano-americanos," dice al tratar de Landívar: 

"Hablando con todo rigor, la poesía en Guatemala 
no comienza sino con el P. Rafael Landívar y con 
fray Matías de Córdoba. 

" Si es cierto, como lo es sin duda, que en materias 
literarias, importa la calidad de los productos mucho 
más que el número, con Landívar y con José Batres 
tiene bastante Guatemala para levantar muy alta la 
frente entre las regiones americanas. El P. Landívar, 
autor de la ' Rusticatio mexicana,' es uno de los más 
excelentes poetas que en la latinidad moderna pueden 
encontrarse. Si desechando preocupaciones vulgares, 
damos su debido aprecio á un arte, no ciertamente 
espontáneo ni popular, pero que puede en ocasiones 
nacer de una inspiración realmente poética ; si admi- 
timos, como no puede menos de admitir quien haya 
leído á Poliziano, á Fracastorio y á Pontano, que cabe 
muy fresca y juvenil poesía en palabras de una len- 
gua muerta : si tenemos además en cuenta el mérito 



insigne aunque secundario de la dificultad vencida, 
y los sabios primores de una técnica ingeniosa, no 
tendremos reparo alguno en reconocer asombrosas 
condiciones de poeta descriptivo al P. Landívar, á 
quien, en mi concepto, sólo faltó haber escrito en len- 
gua vulgar, para arrebatar la palma en este género á 
todos los poetas americanos, sin excluir acaso al cantor 
de ' La Agricultura en la zona tórrida ' 

" Al género de poesía neolatina de verdad pertenece 
la ' Rusticatio * del P. Landívar, que es entre los in- 
numerables versificadores elegantes que la Compañía 
de Jesús ha producido, uno de los rarísimos á quienes 
en buena ley no puede negarse el lauro de poeta 

"Ni siquiera en Rapín y Vaniére , descubrimos ins- 
piración tan genial y tan nueva, riqueza tan grande 
de fantasía descriptiva, y una tal variedad de formas y 
recursos poéticos como la que encontramos en el ame- 
nísimo poema del P. Landívar 

*' La Musa del P. Landívar es la de las ' Geórgicas,' 
remozada y transferida á la naturaleza americana. 
Pero aunque Virgilio sea su modelo, y una gran parte 
del libro merezca el nombre de ' Geórgicas ' ameri- 
canas, no se ha de creer que la ' Rusticatio' sea un 
poema de materia puramente agrícola, como los cua- 
tro divinos libros de Virgilio. La ' Rusticatio,' que 
está dividida en quince libros con un apéndice, abarca 
mucho más, y es una total pintura de la naturaleza y de 
la vida del campo en la América Septentrional : vasto 
y riquísimo conjunto de rarezas físicas y de costumbres 
insólitas en Europa. La novedad de la materia, por 
una parte, contrastando con lo clásico de la forma y 
obligando al autor á mil ingeniosos rodeos y artificios 
de dicción para declarar' cosas tan extraordinarias, y 
por o ra el sincero y ferviente amor con que el poeta 
vuelve los ojos á la patria ausente y se consuela con 
reproducir minuciosamente todos los detalles de 
aquella Arcadia para él perdida, empeñan poderosa- 
mente la atención de quien comienza á leer la ' Rus- 
ticatio,' desde la sentida dedicatoria á la ciudad de 
Guatemala, y luego creciendo el interés y la origina- 
lidad de canto en canto, van apareciendo á nuestros 
ojos, como en vistoso y mágico panorama, los lagos de 
México, el volcán de Xorullo, las cataratas de Guate- 
mala, los alegres campos de Oaxaca, la labor y bene- 
ficio de la grama, de la púrpura y del añil, las cos- 
tumbres y habitaciones de los pastores, las minas de 
oro y plata, y los procedimientos de la Metalurgia, 
el cultivo de la caña de azúcar, la cría de los ganados 
v el aprovechamiento de las lanas, los ejercicios 
ecuestres, gimnásticos y venatorios, las fuentes ter- 
males y salutíferas, las aves y las fieras, los juegos 
populares, y las corridas de toros " 

Para terminar, una noticia que agradará á los aman- 
tes de las glorias nacionales: se están terminando 
dos traducciones en prosa española de la " Rusticano " 
La una se publicará en Madrid y es obra del Doctor 
Ramírez Fontecha. La otra, completa, ha sido encar- 
gada por el gobierno de la República il Cónsul guate- 
malteco en Nueva York, Don Joaquín Vela. 

Guatemala, Julio de 1896. 1 Mi ndbk. 



LA IL L r S TEA C/OX CU A TE. MA I. TECA 



RECUERDOS DE LA ÉPOCA COLONIAL 



Visicitudes del Comandante Quiroga. 
La entroja recf|iroca de reos, que en convenios espe- 
ciales ó en cláusulas de tratados de carácter general, 

estipulan hoy las naciones, y que constituye vina con- 
quista importante de la civilización moderna, existía 
prolijamente reglamentada en los dominios hispanos 
de aquende el Atlántico. Si el encausado se fugaba, 
reclamábasele á las autoridades del lugar por él 
elegido como refugio, si es que buscaba asilo en terri- 
torio español ile Kuropa ó América. De ello dan le 
los papeles de los archivos, y lo hace ver. entre otros 
casos que pudieran relatarse, el que en las siguientes 
líneas se trae á cuento. 

El 4 de abril de 1755, dirigió el Capitán General de 
Guatemala. Mariscal de Campo D. Alonso de Ar. os j 
Moreno, al Virrey de Nueva Bspafih, que lo era entonces 
el Conde de Revillagigedo, un suplicatorio, en el que 
le decía, que cuando en la ciudad de Guatemala se 
seguían autos contra el Sargento Mayor II. Francisco 
Javier de Quiroga, Comandante que habla sido de la 
plaza de San Fernando de Omoa, por cantidades de 
dinero y pertrechos por él en el ejercicio de 

esa comandancia y pertenecientes á S. M.. se había 
fugado el dicho D. Francisco Javier : que era probable, 
atendida la dirección por él tomada, que se encontrase 
en terri'orio de aquel virreynato : que le rogaba que lo 
mandase capturar ; y que, á ser eso posible, lo remi- 
tiera, con las seguridades necesarias, á la ciudad de 
Guatemala. 

Recibió la carta suplicatoria el Virrey, y dispuso 
(30 de mayo) que la Real Sala del Crimen de la 
ciudad de Méjico practicara las diligencias correspon- 
dientes á la captura del sindicado. 

Hallábase éste en la ciudad de Puebla, alojado en 
casa de D.Roque de Lago Várela. asentista de pólvora 
y naipes ; y sabiéndolo el Gobernador de aquel lugar, 
Coronel D.Pedro Montesinos de I.ara.fué por la noche 
á prenderle, llevando consigo al escribano, cuatro 
soldados y un cal». Encontró cerrada la puerta, J 
llamó con pretexto de comprar una baraja ; abriéronla, 
y penetraron todos, menos los soldados que quedaron 
de centinelas en la calle. Preguntó el Gobernador á 
D. Roque por D. Francisco, y respondiósele que estaba 
ya recogiéndose en su estancia. Pasaron á ella, lo 
encontraron vestido, y le previno el Gobernador que se 
diera por preso; después de lo cual, registraron el 
cuarto pan examinar lo que en él había ; i>cro Quiroga 
explicó que no tenía cosa alguna, porque no le habían 
llegado aún sus Ulules, que esperaba de la ciudad de 
Oaxaca. Ordenó entonces el Gobernadora D. Roque 
que le diera aviso de lo^ referidos baúles cuando los 
tuviera ya en su retir»'» ton su comitiva, 

mandando á la cárcel publfa cisco Javier. 

Fué éste remitido el día siguiente, con grillos v inerte 
escolta, á la cárcel de la ciudad ll- 
allí, elevó un memorial del Crimen, mani- 
festando que no se había fugado de Guatetn 
donde salió con permiso que de palabra le n. 



por el Capitán General para curarse de sus dolencias : 
. .m militardistinguido.con mér tos que sdquii ió 

en la Campaña de Italia, cuando el ejército español 
tuvo la buena suerte de ic, obrar á Ñapóles y Sicilia 
en 17.V1. derrotando í los imperiales en Bitondo : que 
en Oax.oa visitó i las autoridades y en Puebla al 
Gobernador Coronel Montesinos : que en el ej 
de la comandancia d( Omoa tuvo émulos, qu 
sin duda los que promovieron su encausamiento : que 
el suplicatorio no contenía, como en bu concepto era 
menester, pruebas de la culpabilidad que se le acha- 
caba : que sufría quebrantos en la salud y 110 le era 
humanamente posible ponerse en camino y menos en 
la estación de las lluvias; por último, rogaba que se 
le relajase la carcelería, hasta curarse de las enferme- 
dades que contrajo en < 'moa, comprometiéndose, por 

de fiador abonado, .'l presentarse después, ante 
la Ke.il Sala del Crimen, para que se le condujera 

I ruatemala . pero que, si A pesar de lo expuesto, 
se le negaba la excarcelación para curarse, no tenía 

dificultad en ponerse en camino, en el que, probable- 
mente, se agravaría 6 moriría. 

El Fiscal de la Sala. Marqués de A randa, á cuyo 
estudio se pasó el negocio, opinó, y su dictamen fué 
aceptado, que no se otorgase al preso la libertad para 
restablecerse de su salud, ¡mes aunque estaba realmente 
muy enfermo en sentir de los facultativos que lo 
examinaron, era muy posible que se evadiese de 
Méjico, como en oportunidades análogas había va 
acontecido con reos excarcelados bajo fianza. Añadía 
al, que cuando la entrega de un procesado se 
pide por un tribunal superior á otro tic igual categoría, 

como en ese caso se verificaba, no era menester, según 
dontrina de graves autores, que en el suplicatorio se 

incluyese testimonio de lo actuado por el Juez que 
dirigía la requisitoria, para hacer constar, sumaria- 
mente al menos, el cuerpo del delito y que éste hubiese 
sido cometido por la persona cuya entrega se solicitaba. 
Bu definitiva, opinaba el Fiscal que Quiroga permane- 
ciese en la cárcel de Méjico, asistiéndole siempre los 
facultativos, mientras estaba en aptitud de ponerse en 
marcha para 1 íuati mala. 

Insistió Quiroga, v después de instruirse nuevas 

diligencias fué remitido i 1 rte país, poniéndosele bajo 

la Custodia de una escolta J entregándosele á la 
justicia de cada uno de los pueblos en que le tocaba 
pernoctar ; pero al encontrarse ya en tierra de Chiapa 
logt Ó evadirse y trasladarse á Vcracruz, con ánimo de 
embarcarse para España. 

, el iicini«,, \ ,1 Capitán General de Guate- 
mala, que tenía noticia >le la fuga y del propósito de 
embarque, sospeí haba que éste no se hubiera efectuado 
por falta ile buque, y envié, nuevo suplicatorio al Virrey 
residente en ' . 1 Conde de Revi- 

ral D tgustíu .le \humada 
Marqui Lmaríllaa, para ver de conseguir au 

intento. Bata segunda gestión produjo el efecto deseado, 

■ ciudad de i ruatemala ti. 
ocho un sea deapuéade haben o su captura j 

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LA ILUSTRACIÓN GUATEMALTECA 



El expediente, instruido en Guatemala y Méjico con 
toda la minuciosidad en aquellos tiempos acostum- 
brado, fué aquí pasado al estudio del Oidor Fiscal, Lie. 
Romana, cuando ya el reo se encontraba en la cárcel 
de Guatemala ; y aquel funcionario pidió que se 
siguiese el juicio, conservándose al reo en la prisión, 
con la seguridad necesaria ; de lo que debía cuidar el 
Alcaide, á quien se conminaba al efecto con la pena de 
cuatro anos de presidio. 

Lo relacionado sobre este asunto demuestra la dili- 
g neiaeon que en la época colonial se procedía respecto 
de los encausados. El Sr. Quiroga era Sargento Mayor 
del ejército de España ; aunque contaba en este país 
con relaciones .de importancia, nada le valió par* 
eximirse del proceso respectivo. No adquirió el Coman- 
dante prófugo ejecutoria de inocente al trasladarse á 
tierra de Nueva España, ni pudo satisfacer su deuda 
para con los tribunales guatemaltecos al dejar atrás 
la línea que dividía una jurisdicción de otra. El lugar 
en que buscó refugio era de los dominios españoles, 
cuya justicia había atropellado; y el prenderlo y 
mandarlo á este país fué providencia necesaria y legí- 
tima para restituirlo á sus naturales jueces. 

Agustín Gómez Carrillo. 
Guatemala, Julio de 1896. 



A AMERICA. 



A CRISTÓBAL COLON. 



El trono de tu gloria es la ancha esfera, 
Donde tu genio pensador, fecundo, 
VÍó en los hombros de Atlante un Nuevo Mundo, 
Joya perdida de la edad primera. 

En vano alzó la frente audaz y fiera 
La ignorancia con ceño furibundo ; 
La envidia en vano, en su rencor profundo. 
Encadenó tu esfuerzo, traicionera. 

¡Triunfaste al fin ! tu nombre esclarecido 
Resplandece en el cielo de la Historia, 
Sin que lo empañe ti polvo del olvido. 

Tributándote palmas de victoria 
Está el mundo á tus pies, reconocido ; 
Y cuanto él viva, vivirá tu gloria ! 

Juan Fermín Aycinena. 
Guatemala, Julio de 1S96. 



El valor de algunos cuadros célebres. 

Con motivo de la adquisición por la Condesa de Casa 
Miranda del famoso cuadro de Watteau, " Venus en el 
baño," en 107,000 francos, he aquí los precios alcanza- 
dos en estos últimos años por algunos cuadros igual- 
mente célebres del siglo XVIII. 

En 1887, un retrato de madame Pompadour, pintado 
por Boucher, fue vendido en 260,000. " El tocador de 
Venus," del mismo autor, en 133,000. " La niña dor- 
mida," de Grenze, en 90,000. Una cabeza de joven, del 
mismo autor, fue adquirido por 53,000. "La ronda 
campestre," de Laucret, que alcanzó 60,000 en 1 881, 
fue vendido de nuevo poco después, en 100,000. 



Salve joven América ; desde la vieja Europa 
Los anchurosos mares crucé sin vacilar, 

Un bergantín velero me trajo viento en popa 

Salvando como en sueños, la inmensidad del mar. 

Salud hermosa virgen ; en tu apacible seno 
De gloria y de riqueza no busco el galardón ; 

Busco la paz sencilla para mi hogar sereno, 
La paz porque suspira mi pobre corazón. 

Allá, en el otro mundo, donde el engaño anida, 
Donde el dolor, que cubre careta de placer 

Arranca fibra á fibra del alma estremecida 
Hasta el recuerdo mísero del venturoso ayer ; 

Donde la vida es sueño ; donde el honor se insulta ; 

Donde se ostenta impúdica, del vicio la ancha faz ; 
Donde padece el bueno y la virtud se oculta 

Por no ser triste víctima de la traición falaz ; 

Marchitas deshojadas cayeron una á una 

Cual flores del estío que arrastra el aquilón, 

Las gratas ilusiones, de gloria y de fortuna 

Que en su pequeña cárcel guardaba'el corazón. 

Y en la mortal tristeza, del alma dolorida 
Miré paz y ventura, perdidas para mí, 

Y en la amargura insólita que emponzoñó mi vida 
Sólo la tumba fría, fué mi esperanza allí ! 

Entonces, desde el fondo de mis antiguos lares 
Fijé la vista inquieta, sobre el revuelto mar, 

Y vi de entre la bruma de los extensos mares 

Como una esbelta sombra alzarse y avanzar; 

Tan bella era la forma, tal era su apostura, 
Que contemplé extasiada la nivea aparición, 

Y ante el sin par contorno, de la gentil figura 
Sentí la mente henchida de grata admiración. 

Entonces la extranjera mostró la lontananza, 
Que entre ligeras nubes de transparente tul 

Dejaba ver un faro, radiante de esperanza, 
En el confín lejano del firmamento azul. 

Allí su voz melódica, me dijo con dulzura 
Te espera entre los buenos, el ósculo de paz. 

Allí, todos hermanos reparten su ternura 
Jamás ennegrecida por la traición falaz. 

Y como triste náufrago, que lucha con la muerte 
Dejando entre las olas la vida ó la razón, 

Tras largo y duro embate, que el alma dejó inerte, 
Asióse á la esperanza mi pobre corazón. 

Salud joven América ; desde mis viejos lares 

En tí la vista fija sin vacilar partí, 
Buscando en tu albo seno, consuelo á mis pesares 

Y dándote en albricias, lo poco que hay en mí. 

María Beltran. 
Guatemala, Julio de 1896. 



LA ILUSTRACIÓN GUATEMALTECA 



ADELANTO. 



Las revistas literarias son indispensables en 
todo país civilizado. I,a juventud estudiosa 
necesita de esos órganos del adelanto, para 
terminar el cultivo de su virgen inteligencia, 
donde las ideas brotan expontáneas ; como las 
flores en el campo, como el agua de la Cuente 
y como las chispas del incendio. F.n esa edad 
viril, donde todo es poesía, es donde luce la 
verdadera estética; porque los pensamientos, 
bullen en el cerebro, embellecidos por los colores 
de la primavera de la vida : si un joven escritor 
describe el mundo, pintará espléndidos paño 
ramas y jardines en florescencia ; si le descrilx) 
yo (como ya me falta el fósforo'. l>osquejaré 
panteones cubiertos por pesadas brumas ; ]*jr- 
que el joven ve el mundo poetizado con destellos 
de aurora y yo le veo al través de las sombras 
del ocaso de mi vida, que ya toca á su fin. 

Si en lo que escribí el joven hay cierto 
desorden, es un desorden encantador, y sus 
obras, por medio del estudio y de la práctica, 
pueden perfeccionarse y llegar á ser magis- 
trales : porque es bien sabido que el ejercicio 
hace maestros : pero para que el joven pueda 
conquistar los laureles apetecidos, necesita <k- 
apoyo, de estimulo, de algo que le impulse, 
dando vuelo á su imaginación, siquiera sea una 
hoja periódica, donde pueda dar á luz mu 
pensamien 

Y bien, en nuestra virgen Guatemala, donde 
tanto se habla de progreso y adelanto, y donde 
no escasean las inteligencias despejadas y lo-, 
juveniles talentos, ¡no hacen falta las revistas 
literarias? ¡Oh! ¿quién lo puede ¡>oner en 
duda ? 

No recuerdo quién ha di :bo : La civiliz 
de los pueblos cultos, se mide |>or el adelanto 
de su literatura, y palabra de honor, (pie i st,, v 
de acuerdo con el que haya emitido tan hernioso 
pensamiento; porque yo hallo mas grandiosas 
las figuras de los ¡lustres escritores fran 

que la del coloso que cayó vene ido en el 

lUreles de Lamartine 

exhalan perfumes deliciosos : y los del gran 
Emperador, que K pudo llamar el gran genio 
de la guerra y de la conquista, están saturados 
con bumo de pólvora y va p agre Las 

coronas de Cervanv Lord Mil ton, de 



Byron, de Nuflez <le Arce, de Campoamor j de 
Echegaray, están embellecidos con lágrimas de 

entusiasmo y de ternura : y las que adornan la 

trente del Cid Campeador y del primer Napo- 
león, están salpicadas con el llanto de las viudas 
y de los huérfanos. ¡Qué diferencia! No es 
mi ánimo desvirtuar en lo más leve la fama de 
los heroicos guerreros ¡ ¡ líbreme Dios de seme- 
jante cosa ! juro como nací mujer, me gustan 
más los pensiles d; Flora, que las campos de 

Marte ; y sin duda ]«>r eso, en los triunfos de 
los escritores célebres, creo escuchar armonías 
cadenciosas ¡ y en los de los hombres de espada, 
estruendo di- armas, estampido de cañones, 
blasfemias, alaridos de fieras rabiosas, fragores 
espeluznantes y lamentos de moribundos, que 
me aterra, y me hacen preferir, á la gloria que 
se levanta entre cadáveres mutilados y charcas 
de sangre, la que surge entre flores y conciertos 
de aves. Y vamos : esa gloria la tenemos 
entre nosotros ; porque nuestro patrio suelo, 
no solamente sirvió de cuna á Matías Córdoba, 
á Goyena, á José Milla, á Batres Moutúfary 
á los Diéguez : sino también á los literatos del 
mérito de Don Salvador Falla, de Don Ramón 
A. Salazar. Don Juan Fermín Aycinena, Don 
Antonio Batres Jáuregui, los Señores Agustín y 
Alberto Memos, Don Agustín Gómez Carrillo, 
Don Manuel Valle, Don Ángel Miguel Drrutia ; 
los K R. de la prensa periódica, y otros muchos 
escritores que no es posible nombrar en un 
reducido articulo ; pero que el publico conoce 
y cuyo mérito aplaude con entusiasmo; por- 
que son talentos que pu din lucir cu ambos 
continentes. \ que d -b -n ir á la vanguardia de 
esa risueña y alegre juventud, que tiene que 
ser el porvenir d .• la patria, v que bien dirigida. 

al ocuparse en cosas d • provecho, que lije su 
ardiente imaginación, haciéndola compreud i 

lo sublím • ; lo qu! engrandece al hombre y le 
dá la ventura anhelada, ¡lasara de largo ] 

cantinas, haciendo < aso omiso de las botellas 
que lo incitan á echar una cana al 

vez de pisar su- lato- d 

de juego, tan perjudiciales al hombre, á la 

familia y á la so, i ,lad. empuñara la pluma 

para hacerle la guerra al vicio, y para llenar 
de laureles á nuestra virgen Guatemala 

Las revistas lít rarias fundadas ya, y lasque 
están en proyecto, son una bella esperanza; 




Monumento á Don Miguel García Granados, 

En el " Boulevard 30 de Junio," levantado por suscripción popular y á iniciativa del 

Presidente de la República, General Don José María Reyna Barrios. 

( Fotografía de A. C. Vatdeavellauo.) 



LA ILUSTRACIÓN GUATEMALTECA 



ellas sacudirán la enervante apatía que nos 
estaciona ; en seguida se establecerán empresas 
editoriales, y las personas amantes á las bellas 
letras, podrán escribir y publicar obras de 
grande aliento, que pongan d; relieve el estado 
de nuestra civilización, y en el extranjero no 
podrán decir sin calumniarnos : en Guatemala, 
hay militares denodados, prontos á desenvainar 
su espada para defender su tierra, que es un 
risueño paraíso donde abundan los veneros de 
riqueza y donde se puede hacer fortuna sem- 
brando café ; pero su literatura duerme el 
tranquilo sueño de la infancia, porque no hay 
quien la despierte. 

Vicenta Laparra de la Cerda. 
Guatemala, io de Julio di 1896. 

600000000000 
FLORES DE IRIS. 



MI NIÑA HACIENDO HISTORIA. 



Acero. 

Atardece ; de un cielo nebuloso 
Cae impalpable la llovisna lenta, 

Y el horizonte por doquier presenta 
Su rop.ije monótono y tedioso. 

El sendero cubrió barro viscoso ; 
En turbias aguas el canal revienta, 

Y el ana le salvaje el vuelo intenta, 
Moviéndole tardió y perezoso. 

El arado en el surco detenido, 
No en los barbechos húmedos camina ; 
El mazo junto al yunque no hace ruido. 

Y sólo en el sopor de la neblina, 
Charla, asomada desde el alto nido 
Pagado en el pretil, la golondrina. 

Verde. 
La llanura es un mar que el viento riza ; 
Mueven sus flacos lacios los maizales, 

Y la luz en los húmedos gramales 
En rayos de esmeralda se tamiza. 

El agua sobre el légamo desliza 
Glauca y fugaz sus límpidos cristales, 

Y la cigarra, oculta en los breñales. 
La quietud de los campos solemniza. 

El perezoso carro, á la pradera 
Como goleta del labriego, baja 
Cargando con los frutos de la era. 

Y en actitud paciente y cabizbaja. 
Con gravedad olímpica y austera, 
El buey rumiando sin cesar trabaja. 

Manukl Larrañaga Portugal. 



saludaba y 
que aquel 

y 



los dos 



Apenas tiene cinco años, y ya la vida le va 
pesando. Le parece que los tiempos pasados 
fueron los mejores. Que entonces todos éra- 
mos buenos para ella. Tuvo un canario, que 
gorgeaba á la misma hora en que ella se levan- 
taba, y á quien iba á saludar, después que en 
brazos de su madre, había dicho sus oraciones 
matutinales. Me consta que el animalillo la 
conocía, pues, cuando ella alegre, y con esa 
belleza de la infancia, llena de encantos y 
de resplandores, que hace de cada niño un 
ángel, se le acercaba con la ramita verde, como 
la paloma cuando llevó á Noé el signo de alianza 
y reconciliación, el pajarillo aquel, se entre- 
mecía de gozo, esponjaba sus plumas, color 
amarillo subido, aleteaba, y al mismo tiempo 
gorgeaba trinos, como de arpa eólica en días 
de felicidad. 

Y la niña se le acercaba. Y lo 
le hablaba, creyendo la inocente, 
ser alado pudiera comprenderla 
cantaban entonces. El, el canario, ¡ quién sabe 
á quién ! ella, la niña, á la felicidad de la vida. 
Evidentemente que esas miniaturas de seres 
eran dos amigos sinceros. 

Mas vino el invierno acuoso y húmedo, y la 
bestiecita enjaulada no lo soportó. Pelrchaba 
por ese tiempo, y la fiera que trae consigo 
aquella mudanza en las aves, la abatió con el 
cierzo de los meses malos de nuestra estación. 
Y murió, y hubo llanto en la casa, llanto de 
ella, su amiga, y de nosotros sus padres, al 
ver el primer dolor de nuestra hija bien amada. 
La avecilla, con sus miembros tiesos fue rodeada 
de flores blancas, y recostada por última vez 
en su catafalco de armiño y de algodones. 

Yo, el viejo, hice oficio de sepulturero. Cabe 
al pie de un arbusto en flores un oyuelo. 
no más grande que una concha, y lo adorné 
con pétalos. Y conducimos, ellas tristes, yo 
más triste aún por el dolor de mi hija, á 
aquella bestia, que de seguro ignoraba que 
aquí en la tierra, y entre los hombres, había 
quien la llorase. Y allí se quedó, ella, la 
cautiva, recibiendo sombra y descanso, bajo de 
un rosal que emanaba perfumes. 

Por fortuna, el dolor no duró una hora Las 
muñecas, las rosas, las armonías del piano, el 



IO 



LA ¡I. I S TRA ( ION Gl 'A TEMAL TECA 



sol brillante, distrajeron á la llorosa, y todo 

entró otra ve?, en la vulgaridad ile la vida y 
en esa planitud desesperante, que nos hace 
preferir el dolor á la inercia. 

Pasó macho tiempo, mucho tiem]x> para la 
vida de una ñifla 

Estábamos ana noche de sobremesa, co 
moldeándonos impresiones, con la adorada 
familia. 

; Comunicándonos ! ah. no, no, nó 

¿Quesería de aquellos corazones tiernos si 
yo les comunicase las mías, sobre la vida y 
sobre los hombres ! '. ! 2 

Oía, pues, el-dulce gorgeo de aquella bandada 
de ruiseñores, cuando la chicuela, la del canario, 
salta á la escena, diciéndome : 

A y papá, ¿te acuerdas de lirio f 

— ¡ Lirio, en verdad, que no me acuerdo 
quien era ! 

El eanari i-to, que enterramos bajo la rosa 
SOttvemr. —V todos dirigimos la mirada hacia 
la ñifla pensativa, que había inclinado su 
frentecita, como agoviada por un recuerdo. 

Oh avecilla dichosa. ¿ Quién te dijera que 
un ángel. Horaria tu muerte y echase de menos 
tu existencia en la tierra? 

Me palpitó en el corazón, en relámpago de 
piedad al oír aquel recuerdo de dolor, y 
para distraer á quien sufría, cometí la impru- 
dencia de recordarle a Muschungo. 

Muschungo era un gatito á quien vi en SUS 
brazos acariciado tierna y dulcemente ; un 
gatito con blancuras de espumas, manchado de 
trecho en trecho, con motas negras, como los 
ojos del destino. Ella lo acariciaba en sus 
bracitos, lo espulgaba, lo velaba silenciosa ¡ 
cuando dormía, nos llamaba á todos, para que 
escachásemos el ronquido de olla hirviendo, 
del animaluco entregado al des< anso. 

Las ñiflas, por lo general tienen predilección 

por los gatito- ; así como la- quintañonas poi 
los angolas cebados : y nosotros, los hombre-, 
por los peí 

El gatito es de piel sedosa ; en sus primeros 
- no tiene aspas en la lengua, ni garfios en 
los dedo-. Es toda la miniatura de un tirano, 
que todavía no revela lo que sera con el tiem 

lin la relación de un pequeño Mizifú y una 

ñifla, no -é por qué veo al través del tiempo la- 
de Sansón, sin cabellos, v á Dalilas vencedoras, 



Pues bien, y volvi ndo á la familia, tuve la 
desgraciada suerte de evocar otro recuerdo 

cruel. 

Muschungo también había muerto. Muerto 
de caricias. Es una cosa averiguada que no 
hay que tocar a los gatos en su infancia ; 
mientras más se les acaricie, más enflaquecen ; 

y si se les toma Carifio, i mueren de seguro ! 

Entonces pasé á las muñecas, á las de pasta 
de China, á las de arroz, que no sienten, que 
no respiran, (pie no se tíen. 

" Flor de Lis" había -ido una de nuestras 

predilectas. Yo la conocía por sus vestidos de 

grii, por SUS ojillos azules, como que había sido 
fabricada en una de las casas de Nuremberg. 
Muchas veces tuve que regañarla, cuando la 
maestra, su dueña, se quejaba conmigo de sus 
impertinencias. Pues bien, á aquella pequeña 
liliput, se le había quebrado un brazo, y lo que 
es peor, en un día desventurado, cayendo de 
las manos de su dueña, había psrdido la cabeza. 
"Flor de Lis," no era sino un esqueleto de 
muflí ca. V su dueña, se puso á relatar su his- 
toria. Historia larga, triste, reveladora de 
íntimos sentimientos y de dulces ideales de la 
inocente niña. 

Yo la oí. V ese viejo que vive tras de mí, 
que- me hace reír de todo lo que oigo y lo que 
ven, que se llama Escepticismo, me dejó un 
momento, avergonzado de lo que presenciaba. 

Libre de su influencia, me puse á reflexio- 
nar. V después de largas meditaciones, saqué 
como última consecuencia, lo siguiente : 

Que es muy triste la vida ; que apenas 
comenzamos á recorrerla, y ya tenemos re- 
cuerdos dolorosos de ella. Que pasamos la 
existencia como al través de un panteón y, ah ! 
que los que - mueren, "Lirio, Muschungo, ó 

Flor de Lis," son los linicam ¡nte dichosos en 
la tierra. 

Ramón A. Salazar. 

GGOoaoaaoaaa 

La naturaleza se parece á esas grandes sinfo- 
nías cada uno comprende á su manera. 

Fl teatro es el crisol d la civilización, y el 
punto en que comulgan la- inteligencias. 
oh Hugo 
I. o- i' cados de alguna- mujeres producen 

las virtudes de la- di ma-. |!.\l z.\c. 



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LA ILUSTRACIÓN GUATEMALTECA 



LOS FUNERALES DE M. JULES SIMÓN. 

i Traducción de ta prensa Parisiense.) 

El 13 de junio último han tenido lugar los 
funerales de M. Jules Simón, en la iglesia de 
la Magdalena. La ornamentación del templo 
era verdaderamente grandiosa é imponente, 
tanto en el interior como en el exterior. 

Kl Presidente de la República, estaba repre- 
sentado por el General Tounier, M. Le Gall y 
los Comandantes Lagarenne y Hurnbert. 

Asistieron los cuerpos Diplomáticos, las Cien- 
cias, las Letras, las Artes ; todas las clases 
sociales se hallaban representadas, y todo París, 
tomó una parte importante en el dolor de la 
viuda é hijos del digno y sabio Julio Simón. 
. La misa de cuerpo presente fue celebrada por 
el cura de la citada iglesia y el abate Herzog ; 
Monseñor Becel, Obispo de Vannes, ha dado 
la bendición. 

Los señores Delmas, Clement y Muratet, 
pronunciaron discursos durante la ceremonia 
que fueron verdaderamente notables. 

Las tropas formaban la carrera contra el 
reglamento, y durante la ceremonia de las hon- 
ras, daban guardia al rededor del templo, 
siguiendo después al cortejo fúnebre rindiendo 
los honores militares. Las tropas mandadas 
por el General Bourelly se componían de un 
batallón de la Guardia Republicana de á pié, 
con la música del 36 Regimiento de Infantería, 
un escuadrón del 1? de Coraceros y de la 
11? Batería del 13? de Artillería, 

EL CORTEJO. 

Al medio día y al salir del templo el acom- 
pañamiento, los tambores de la guardia Repu- 
blicana batieron marcha ; las tropas presen- 
taron las armas, y el pueblo en masa, mal con- 
tenido por los agentes del orden público y atre- 
pellándolo todo, se amontonaban con ayuda de 
escaleras en los faroles del alumbrado y por los 
árboles ; momento de verdadera confusión, 
donde cada individuo quería ser el primero. 

Organizado el acompañamiento, observóse 
el siguiente orden : 

Primero : Un escuadrón de Guardias de la 
Paz. Segundo : Un pelotón de la Guardia 
Republicana. Tercero : Un pelotón de Cora- 
cros, la música del 36 de Infantería ; el Gene- 



ral Bourelly con su Estado Mayor y el 36 de 
Infantería. 

Las coronas del Ministro de Instrucción 
Pública, la del Emperador de Alemania y la 
del Gobierno Francés, fueron llevadas á la 
mano ; seguían á éstas, las de las Legaciones, 
de las sociedades de que M. Jules Simón era 
Presidente efectivo ú honorario ; " Salvamento 
de la infancia," " Estimación al bien," "Asis- 
tencia para el trabajo," "Mutualidad Mater- 
nal," " Museo Social," "Salvamento de Náu- 
fragos," "Patrocinio de Libres," "Comité, 
Defensa de niños, juzgados por los tribunales," 
" Liga contra las licencias de las calles," " So- 
ciedad de Gente de Letras," "Liga contra el 
ateísmo," " Liga por la Paz," " Sociedad Fran- 
co-Escosesa, de habitaciones de poco precio 
para gente obrera," " Liga por el descanso del 
domingo," " Alianza para la Caridad," "Obra 
de la hospitalidad de noche," "Sociedad Coo- 
perativa de Oficiales," "La Manzana," "Los 
Bretones de París," " Unión de Sports," " La 
Enseñanza," "Unión Latina," "Asociación 
en bien de los ciegos," y otras muchas. 

El carro fúnebre, cubierto de banderas nacio- 
nales, recogidas en los ángulos, era tirado por 
cuatro magníficos caballos, enjaezados con gran 
lujo, y la escolta la daban cuatro oficiales de 
la Guardia Republicana. Sobre el féretro resal- 
taban una sola corona de margaritas en la que 
se leía : "Su Margarita," corona, mandada 
por la nieta y ahijada del ilustre difunto, á 
quien tanto quiso en vida. 

Los cordones del ataúd fueron llevados por 
los señores Méliue, Presidente del Consejo, 
representando al Gobierno ; Lonbet, Presidente 
del Senado, el Conde Haussonville, Direc- 
tor de la Academia Francesa ; Ravauson, Pre- 
sidente de la Academia de Ciencias Morales y 
Política ; Federico Passi, Catedrático del Ins- 
tituto, representaba á las sociedades de que era 
Presidente Jules Simón ; Henry Houssaye, 
Presidente de la Sociedad de hombres de letras ; 
Christophle, representaba á los Bretones, com- 
patriotas del difunto ; Mézieres, diputado en 
representación de la prensa. 

Cerraban el duelo, la familia del tinado, los 
representantes del Presidente de la República, 
los Ministros, los Senadores, los Diputados, J 
la representación de la enseñanza pública. 



LA ILUSTRACIÓN GUATEMALTECA 



La marcha fúnebre de Chopin, fue tocada en 
todo el trayecto, por l.is bandas de música, 
hasta el panteón. A la llegada al cementerio, 
las tropas hicieron un desfile de honor delante 
del féretro, en el mayor orden. 

Los discursos pronunciados en el momento 
de bajar al sepulcro M . Jules Simón, estuvieron 
á cargo de oradores de gran talla, y por tanto 
llenos de poesía, de sentimiento y de amor. 

LA PRENSA. 

El telescopio del alma llamó á la imprenta 
ese gran millonario del color y de la poesía, 
Mr. Lamartine, para significar con esa her- 
mosa imagen, todo el poder y toda la magni- 
ficencia de que es capaz tamaño invento del 
ingenio humano. Y en tal caso, el escritor, el 
periodista, haría como de astrónomo que, al tra- 
vés de su maravilloso lente, siguiese con ojo 
delirante y fijo todos los fenómenos que se suce- 
den á diario, minuto tras minuto, en el gran 
cosmos de la vida intelectual y psíquica. La 
prensa es el azur inmenso del espíritu que 
remeda al firmamento, pero sin cortinajes, sin 
nubes, sin telones de ninguna especie, en donde 
todo ojo humano ávido de luz, puede dilatar su 
pupila abismándola, extática, en la contem- 
plación de esos pequeños puntos de oro— estre- 
llas ó letras — que son los diamantes más pre- 
ciosos que existen en el universo. 

Dos siglos y medio hace apenas que Renau- 
dot publicó el primer periódico, y de entonces 
á acá, han visto [a luz pública millares y 
millares de publicaciones de esta esp ¡cié Al 
gimas de ellas han conmovido tronos y des- 
quiciado gobiernos. 

Grandioso poder concedido tan sólo á esa 
liviana hoja de papel que puede lanzar rugidos 
más aterradores que el bronce de todos los 
cartones, y causar más estragos, con sólo sus 
tiMiadillas letras, que todo un tren de artillería 
moderna preñado de máquinas horriblí 
feccionadas para volar ciudades y pulverizar 
huesos humanos. 

Tal es el poder del periódico, de ese heraldo 
del mundo, alado vocinglero universal que se 
escurre silenciosamente por entre las rendijas 



de las puertas, llevando entre sus pliegues el 
alimento del espíritu, que ansioso y como ham- 
briento, devora las columnas de aquella muda 
aturdidora hoja de papel. 

Hay entre el diario y el libro un término 
medio, que no adolece de la efímera vida del 
primero, y que casi, goza de las prerrogativas 
del segundo: es la Revista Ilustrada. Esta 
clase de publicaciones perdura casi tanto como 
el libro. En sus columnas no se nota, ni 
cuadra con su índole, esa temperatura ar- 
diente propia del diarismo militante y de com- 
bate. Al diarista le está concedido escribir 
casi todas sus cosas á vuela pluma, así, rápi- 
damente, sin que sus producciones hayan teni- 
do el tiempo necesario para ser cuajadas en el 
molde de la meditación, ni estiladas con el 
buril del que se esmera en trabajar un libro ó 
folleto, es decir, detenida y concienzudamente. 
Cabe en la Revista la frase bordada, la filigra- 
na literaria, el quiebre artístico y elegante de 
la oración, el párrafo atildado y brillante pro- 
ducto de la pluma que tien2 tiempo sobrado 
para deleitarse, retozando artística, sobre las 
tersas cuartillas de papel. Debido á esto es sin 
duda que acostúmbranse coleccionar y encua- 
dernar cuidadosamente las Revistas para que 
ingresen en su oportunidad á uno de los estan- 
tes de nuestras queridas bibliotecas, que son 
templos en donde los que no tenemos más dio- 
ses que los libros, rendimos culto secreto y 
humilde á la gran literatura. 

Al pjriódtco diario no le fue concedida seme- 
jante prerrogativa. El pobre diarista escribe 
SUS artículos paia qu • vivan unas cuantas horas, 
y sean entregados al día siguiente al archivo 
del olvido, en cuyos empolvados estantes per- 
manecerán eternamente, sin que los vuelva á 
remover alguna mano caritativa ó piadosa 

Ksto por ese lado no mis, sin contar con las 
amarguras que diarain -nte d vora su corazón 
para soportar esa lucha sin tregua, en la que el 
periodista a diario, pobre jornalero de la inte- 
ligencia, arranca día tras día las i,l ¡as ,1.- mi 

tiente, d Trochando asi p >r necesidad, y casi á 

girones, el t !SOrO S Cl lo <|ii • tal v / d !S .11.1 

conserva] guardando con avari ia en el fondo 

de su alma, y conviniendo-, modo en 

el nifio del cerebro d: oro del cuento d Daudet. 

R. Spínoi a. 



LA ILUSTRACIÓN GUATEMALTECA 



T3 




PROGRESO DEL SPORT EN GUATEMALA. 



Así como es necesario confesar que muchas de las 
comodidades que casi á diario viene ofreciéndonos el 
progreso científico, han encontrado en este país resis- 
tencias inexplicables, así es satisfactorio, al inaugurar 
la sección ciclista de este periódico ilustrado, dar 
principio á ella consignando que en el transcurso de 
un año la afición al bíciclo ha echado buenas raíces 
en nuestra sociedad. En tan corto período de tiempo, 
la afición ciclista, importada por ingleses y norte- 
americanos y adoptada por pocos jóvenes entusiastas, 
se ha extendido á hombres de toda clase de ocupa- 
ciones, de posición social y aun de edades. 

Los que algunos colegas españoles llaman "peces 
gorHos," que en otros países tardan mucho en adop- 
tar el ejercicio ciclista, y que no entran en él sino con 
cierta timidez, y como creyendo que tal "sport" es 
una especie de puerilidad impropia de personas serias 
y respetables, aquí han adoptado pronto la bicicleta, 
tard-indo quizá más en convencerse de sus notabilí- 
simas y ventajosas condiciones higiénicas, que en 
tomar las primeras lecciones. 

Y para esto no han servido de obstáculo, ni el pavi- 
mento de nuestras calles tan poco adecuado del uso de 
las llantas neumáticas, ni los espesos barreales en que 
las lluvias de la estación convierten á las carreteras 
inmediatas á la ciudad. 

Capitalistas, banqueros, magistrados, propietarios, 
empleados superiores, comerciantes, abogados, toda 
clase de hombres respetables, dejando á un lado el 
ridículo respeto humano y tantas preocupaciones, han 
encontrado en el pedal el eficaz remedio contra los 
resultados de la vida sedentaria, del trabajo mental, y 
de tantos enemigos de la salud que hacen tan difícil 
la vida en las capitales. 

Aun no se ha organizado el primer club ciclista 
guatemalteco ; pero no dudamos de que pronto lo 
tendremos, pues ya se ha comenzado á dar pasos para 
su fundación. 

Mientras tanto, sin "records'* que depasar, sin 
carreras de campeonaje, y tantos otros asuntos ciclis- 
tas, nos contentaremos con los paseos por el Guarda 
Viejo, La Reforma, Avenida del 30 de Juuio, Ciudad 
Vieja, Villa de Guadalupe, Jocotenangoé Hipódromo, 
que todas las mañanas y tardes en que no llueve, 
hacen la mayor parte de los aficionados al pedal. 

El " sport" ciclista está pues al principio en Guate- 
mala, pero ha entrado con buen pié y promete rápidos 
progresos. 



VELÓDROMO. 

Ya comienza á sentirse la falta de uno en el cual 
puedan hacerse ejercicios de velocidad, y por tanto, 
ya ha comenzado á hablarse de su construcción junta- 
mente con la organización del " Club Ciclista Guate- 
malteco." 

Ya la capital cuenta con quinientos aficionados 
aproximadamente, y mas bien más que menos. Entre 
ellos se cuentan muchas personas de dinero y de 
empresa. Con tales elementos no será cosa difícil la 
organización de una sociedad, constituida á manera 
de los casinos existentes, en que haya socios funda- 
dores accionistas, y socios de asistencia contribuyentes. 
Sería conveniente establecer el monto de cada acción 
en una suma corta ($50 por ejemplo! para que pue- 
dan ser subscritas por todos los que poseen una bici- 
cleta. Sabemos que existe ya la idea y que se han 
dado ya pasos para realizarla. Acerca de este punto 
estamos esperando datos é informes que serán materia 
de nuestras próximas notas ciclistas. 

EXCURSIONES. 

Se han hecho ya algunas á Mixco, Chinautla, Ama- 
titlán y Antigua. Aunque con algunas contrariedades 
á causa del estado de las carreteras, ha reinado en 
ellas mucha alegría, y no se lamentan los graves acci- 
dentes que en otros países constituyen, como si dijé- 
ramos, el bautismo de sangre de las excursiones. 

CICLISTAS DEL BELLO SHXO. 

Es muy extraño no ver señoras ni señoritas paseando 
en bicicleta por los alrededores de la ciudad. Se dice 
que los importadores de bíciclos han vendido más de 
cincuenta para señoras. Es evidente que sus bellas 
propietarias saben ya manejarlas con la gracia que 
emplean en todo ; y probablemente la timidez de no 
presentarse la primera haya ido retrayendo á cada una. 
SÍ se reunieran varias y salieran juntas, serían segu- 
ramente, el objeto de la admiración y de las más 
galantes atenciones de todos los caballeros ciclistas. 

REMOLQUE. 

En el parque de La Reforma, cerca del Instituto de 
Indígenas, ocurrió á un amigo nuestro el accidente 
de que se rompiera su cadena. El mejor de nuestros 
ciclistas dispuso conducirlo á remolque hasta el via- 
ducto de la Penitenciaría, y para hacerlo, ató ana 
cuerda del asiento del bíciclo remolcador al crucero 
del timón del romolcado. Así partieron y mientras 
rodaban por terreno plano, ó muy ligeramente incli- 
nado, la aventura marchaba maravillosamente ; pero 
al llegar á una inclinación un poco fuerte de la Ave- 
nida del 30 de Junio, el ciclista remolcado, que no 
llevaba rozadera, ni podía disminuir la velocidad de 
su máquina por medio de los pedales, chocó contra su 
remolcador, lo cual le ocasionó una caída y algunas 
raspaduras. 

Para estos casos es necesario el empleo de rozadera, 
ó saberla suplir introduciendo la punta de los pies 
entre los tubos del bastidor y la llanta de la rueda 
delantera. Esta operación requiere práctica para habi- 
tuarse á graduar bien la presión del pié, pues de no 
ser ésta bien proporcionada .1 la inclinación del terre- 
no y á la velocidad di- la man- ha, si- COA vierte en jh-1í- 
gro de serio accidente. 

ClC LOMA NO. 



«4 



LA ILUSTRACIÓN GUATEMALTECA 




NUESTROS GRABADOS. 

DONA algeria de reyna BARRIOS. 

Dama distinguida. De origen norte-ame- 
ricano, ha sabido captarse las simpatías entre 
la sociedad guatemalteca, distinguiéndose por 
sus meritorias obras de caridad. 

Bajo sus auspicios, se ha formado una socie- 
dad de señoras, de la que es Presidenta, con el 
objeto de fundar un hospital para los ancianos. 

Es modelo de esposas y sus virtudes la hacen 
ser apreciada y digna señora del actual Presi- 
dente de la República, General Don José María 
Reyna Barrios. 

CRISTÓBAL COLÓN. 

Monumento inaugurado el 30 de junio último 
en la Plaza de Armas, apadrinado el acto por 
la señora Doña Algeria de Reyna Barrios, 
esposa del actual Presidente de la República. 

Al acto inaugural concurrieron el personal 
del Gabinete, del Gobierno, Cuerpo Diplomá- 
tico y Consular, y el Ayuntamiento de Gua- 
temala. 

Descubierta la soberbia estatua ocupó la tri- 
buna nuestro inteligente colaborador Don 
Manuel Valle, quien tuvo frases elevadísimas 
para el ilustre navegante, lo mismo que para el 
artista Don Tomás Mur, quien de manera tan 
magistral supo interpretar en el barro, un pen- 
samiento que le honra en su carrera artística. 

El basami-nto, donde descansa la semi -esfera 
que representa el mundo conocido antes del 
descubrimiento del nuevo mundo, es de már- 
moles de colores. Sobre el primer cuer]x> de 
bronce descansan tres figuras atléticas. La 
Ciencia representada en atrevido escorzo, tiene 
á sus pies rotas las columnas di Hércules con 
la cinta de Non plus ultra, caída y agarrada 
por un estremo por la tradición, representada 
por un buho que cae aplastado bajo las columnas 
que proclamaron, antes de Colón, el no hay más 
allá. La Ciencia alza en la mano derecha un 
puñado de laurel y con la izquierda empuña el 
extremo de una palanca, símtxjlo de la fuerza, 



sosteniendo el nuevo mundo descubierto por 
Colón, sirviendo como punto de apoyo de dicha 
palanca, el brazo derecho de la figura que sig- 
nifica la Constancia, cuya actitud firme y repo- 
sada tiene en la mano izquierda una ánfora, 
dejando caer la gota de agua que horada la 
piedra, en la que se lee la siguiente inscripción 
latina : Gula cava/ lapiden ; completa el grupo 
la figura del Valor, sobre una débil barquilla 
casi sumergida en las olas, desafiando la tem- 
pestad con la mano en el timón en actitud arro- 
gante. Sobre los hombros de estos tres atri- 
butos de la Ciencia, Constancia y Valor, que 
el navegante hubo de necesitar para su inmor- 
tal empresa, descansa el mundo completado 
por Colón, ostentando el escudo de los reyes 
católicos, cortando la faja ecuatorial en la que 
aparece la inscripción Plus ultra, 12 de Octubre 
de 1492. 

Sobre esta esfera se destaca la figura, sober- 
bia y majestuosa de Cristóbal Colón apoyando 
su mano derecha en el pecho y señalando con 
la izquierda el mundo que tiene á sus pies como 
diciendo : Hé aguí mi obra. 

El quetzal, simbolizando á Guatemala, bate 
sus alas sobre la tierra americana, rindiendo 
tributo al ilustre marino. 

Una elegante verja bronceada, de estilo góti- 
co de los reyes católicos, bordea el monumento*. 

MIGUEL GARCÍA GRANADOS. 

Monumento inaugurado el 30 de junio último 
en el hermoso paseo denominado " Boulevard 
30 de Junio," para conmemorar la fecha del 
triunfo de la Revolución de 187 1 en la que tuvo 
gran significación p.-rsonal Miguel García Gra- 
nados. El monumento erigido por la inicia- 
tiva del Señor General Presidente, Don José 
María Reyna Barrios, y costeado por suscrip- 
ción popular, consta de cuatro partes princi- 
pales : La primera que afecta la forma cuadrada, 
siendo sus ángulos de 45 grados, cerrados por 
cuatro prismas octagonales ; segunda, basa- 
mento que descansa sobre una escalinata de 
seis peldaños, formando su conjunto el tercer 
cuerpo un pedestal de estilo compuesto. En 
el centro délas cuatro fachadas, se d -stacan 
cuatro pedestales con zócalo, hallándose sobre 
cmla uno de estos un león recostado, quienes 
sostienen en las garras un rollo de papel ton 



LA ILUSTRACIÓN GUATEMALTECA 



15 



las siguientes inscripciones respectivas : Paz, 
Constitución, Progreso, Unión. 

El primero y segundo cuerpo de la columna 
que forma un octágono regular, se apoyan 
cuatro estatuas del tamaño mayor que el natu- 
ral, representando La Libertad, La Historia, 
La Justicia, sentadas, y La República de Gua- 
temala de pié, sosteniendo en una mano el 
pabellón nacional y en la otra una corona de 
laurel. Sobre la columna se destaca la estatua 
de García Granados, con un libro en la mano 
izquierda, y la derecha sobre el pecho, en ac- 
titud de orador. 

La estatua mide tres varas de altura y el 
total del monumento es de 15"^ varas por 9^, 
en su mayor diámetro, 

En el frente de la columna, hay un trofeo de 
armas con la fecha del año 187 1. 

Los materiales del basamento son de granito 
artificial, estilo de Berma, lo mismo que las 
seis gradas y contra-zócalos de los leones : la 
estatua del General García Granados lo mismo 
que la ornamentación es de bronce, y el resto 
del monumento de mármol blanco de Carrara ; 
obra hecha con acierto é inspiración en los 
talleres del señor Durini, de esta capital. 



Simulacro. 

A espaldas del cuartel de Artillería, el 28 del 
mes de junio último, y á las 7 a. m. ofrecía un 
magnífico golpe de vista, el nuevo Campo de 
Marte. En el centro de la planicie, se hallaban 
extendidas en línea de batallón las fuerzas del 
arma de Infantería, compuestas en 1,500 hom- 
bres de los Batallones "Móvil," "Perma- 
nente " y " Guardia de Honor." 

A las 8.30 se presentó en el campo de ope- 
raciones el Señor General Presidente Don José 
María Reyna Barrios, acompañado del Estado 
Mayor con su respectivo jefe, Coronel Don 
Salvador Toledo, y sub-Secretario del Minis- 
terio de la Guerra, Coronel Don Manuel M. 
Aguilar. Entre otras personas que formaban 
el acompañamiento, recordamos al Señor Di- 
rector de Policía, Don Roque Morales. 

Acto seguido, el jefe que comandábalas fuer- 
zas, Coronel de Artillería Señor García León, 
y después de verificados los honores que por 
ordenanza le corresponden al primer jefe de la 
Nación, solicitó y obtuvo de ésta la venia 



correspondiente para dar comienzo á los ejer- 
cicios, á pié firme, del manejo de arma, esgrima 
y movimientos de la táctica de compañía y 
batallón ; movimientos ejecutados con preci- 
sión de mando, por los señores jefes y oficiales 
que formaban la unidad táctica. 

Concluida la primera parte, el señor Presi- 
dente dio á las tropas un descanso de 10 minu- 
tos ; acto seguido, ocupó la posición más apro- 
piada para observar la segunda parte de las 
maniobras de ataque y defensa, según plan de 
acción que debía verificarse, con arreglo al 
tema indicado por el General Reyna Barrios. 
El puesto que el señor Presidente ocupaba, 
acompañado del personal de su Estado Mayor, 
lo damos á conocer en foto-grabado con el 
presente número. 

De estas maniobras militares, nos ocupare- 
mos en uno de nuestros próximos números, 
junto con las distintas vistas y posiciones ocu- 
padas por las tropas, cuyas fotografías fueron 
tomadas por el inteligente artista Don Alberto 
G. Valdeavellano. 



Cortesía. 
Cortesmente saludamos á la culta sociedad, 
en la que gustosos vivimos ; á las autoridades 
constituidas y representantes de todas las 
Naciones amigas en Guatemala. 



A la Prensa. 
Los lazos del compañerismo reclama á toda 
nueva publicación un saludo afectuoso, á la 
prensa en general, sin distinción de credos 
políticos ni religiosos, pues en nuestra esfera 
de hoy, nos impone el deber de respetar para 
ser respetados. 



Dedicatoria. 



El artículo de nuestra inteligente colabora- 
dora, doña Vicenta Laparra de la Cerda, titu- 
lado, " Adelanto," había sido dedicado ; mas la 
modestia de la persona, nos suplica la supre- 
sión de su nombre, por no considerarse con 
los suficientes méritos para la distinción alta- 
mente honrosa, que le ha dispensado la distin- 
guida poetisa guatemalteca. En cambio y por 
conducto de estas líneas, se dá á la señora 
Laparra, las más sinceras gracias por su galan- 
te y fina dedicatoria. 



16 



LA ILCSTRACIOX GUATEMALTECA 



Exposición Centro-Americana. 

Según leemos en el periódico quincenal, 
órgano del Comité Central de dicha Exposi- 
ción, se esta desplegando gran actividad en la 
construcción de los edificios, como asi misino 
se han obtenido éxitos en los trabajos empren- 
didos por la Junta, cuyo Presidente lo es el 
señor Doctor Don Gustavo E. Guzmán, á fin 
de obtener un verdadero éxito, que á no du- 
darlo, honrará á Guatemala. 

Las hermanas Repúblicas Centro-America- 
nas, acogieron con entusiasmo la idea, y los 
respectivos Gobiernos han empezado sus pre- 
parativos, mandando algunos de sus represen- 
tantes á Guatemala. 

No hay duda que la peculiar actividad del 
Doctor Guzmán, sus vastos conocimientos, y 
su acendrado patriotismo, harán que sus esfuer- 
zos respondan á la brillantez de la feliz idea. 

En nuestro próximo número nos ocuparemos 
con algún detenido estudio de tan trascenden- 
tal suceso y comenzaremos á publicar algunos 
grabados de las obras que están en construc- 
ción para la Exposición Centro- Americana. 



A nuestros Colaboradores. 

Por el entusiasmo con que han acogido el 
pensamiento que hoy se convierte en realidad, 
fundándose un periódico Ilustrado en Guate- 
mala, nos obligan, el desinteresado apoyo que 
en dichos señores hemos encontrado, alentán- 
donos con su valiosísima colaboración, á darles 
á todos las más expresivas gracias por sus es- 
fuerzos y su patriotismo, contribuyendo con sus 
brillantes plumas á darle impulso á La ILUSTRA- 
CIÓN Guatemalteca con las producciones que 
en este número ofrecemos á nuestros lectores. 

Igualmente hacemos extensiva esta gratitud 
á los demás colaboradores, cuyos artículos no 
han podido ver la luz en el presente número 
por exceso de material, que desde luego pre- 
paramos para el próximo. 

Nuestros Artistas. 
LOS talleres de loto grabados de La ILUS- 
TRACIÓN Guatemalteca se hallan á cargo de 
nuestros inteligentes artistas americanos T. 
W. Lee v (',. 1) Gear, quienes si- han radicado 

permanentemente en esta capital, I. a parte de 
dibujo está encomendada á nuestro idóneo ar- 
tista A. P, Rousc 



Obsequio. 
Para el próximo número ofrecemos á nues- 
tros abonados con un magnífico trabajo artís- 
tico, que servirá para formar una bonita y 
curiosa colección, obsequio que iremos hacien- 
do conforme lo permitan los fuertes gastos que 
demandan empresas como la de La Ilustra- 
ción Guatemalteca. 



Estudios. 

Sabemos que están organizándose en el Ins- 
tituto Nacional de esta ciudad, las clases corres- 
pondientes á la Facultad de Filosofía y Letras 
establecidas por ley, y que desde el año próximo 
anterior acordó el Gobierno que se proveyesen 
para que pudiera darse principio á la enseñanza. 

Suponemos que el Decano ha convocado ya 
á los miembros de la dicha Junta, para que ésta 
contribuya con su voto á las resoluciones nece- 
sarias al buen éxito que debe buscarse á ese 
respecto. 

Nos alegramos de que cuenten con muchos 
cursantes esas cátedras, que son del mayor 
interés para la difusión de las luces en la Re- 
pública. 

Suscripción. 
Las personas á quienes se les remita el pre- 
sente número de La Ilustración Guatemal- 
teca, desde el momento de no ser devuelto á 
la administración, cuya dirección está indicada, 
se les considerará como suscriptores dentro del 
plazo de tres días. 



A los Anunciantes. 

Llamamos la atención de los señores comer- 
ciantes respecto al cliché, que en la sección de 
anuncios publicamos de la casa Richardson y 
Kelton, cuyo trabajo ha sido hecho cu los talle- 
res de foto grabado de La ILUSTRACIÓN GUA- 
TEMALTECA. 

Contando con artistas competentes, nos en- 
cargamos de tomar fotografías de casas de co- 
mercio, talleres, etc., y hacer clichés á precios 
convencionales. 

Para el efecto pueden dirigirse á 

Síguere, Guisóla y cía. 

El teatro es como la iglesia, acoge á todo el 
mundo. BOUDELAIRE. 



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BANCO DE OCCIDENTE 

SUCURSAL EN GUATEMALA 

Capital pagado $1,500,000 

Fondo para dividendos 210,000 

Fondo para eventualidades 52,000 

Reserva 640,000 

Capital total $2,402,000 

AGENCIAS: 

Retalhuleu E. Ascoli & Cía. 

Sa-i Felipe Max. Weinberg 

Mazatenango Gabriel E. Monzón 

Huehuetenango Manuel Pérez 

Hace toda clase de operaciones bancarias. Compra 
y expide giros sobre los Estados Unidos y Europa. 

Abona por depósitos á 3 meses 5% anual 

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DIRECCIÓN : 

Baltasar Estupinián. J. F. Ponciano. Francisco Sagrini. 

J. V. Aparicio, Gerente. 

BANCO DE GUATEMALA 



ESTABLECIDO JULIO 15 DE 1895 



Capital Autorizado $10,000,000.00 

Capital Suscrito 2,500,000.00 

Capital Pagado 1,500,000.00 

Fondo de Reserva 980,640.00 

Fondo para Dividendos 15,000.00 

dirección : 

EUtliH'B .NEI'TZB. ADOLFO STAUL, FRANCISCO CAUCHO. 
FABRICIO CRIBE, ANTONIO CARRERA, EMILIO GODBAIII), 

CARLOS GALLUSSER, Gerente. 

tOa. Calle Oriente No. 8. GUATEMALA. C. A. 

Banco Ipte rnacional de Guatemala. 

Capital Pagado $1,400,000.00 

Fondo de Reserva 1,370,000.00 

Fondo para Dividendos 232,376.56 

Fondo para Eventualidades 77,590.16 

Capital total $3,079,966.72 

El Banco abona por depósitos á 3 meses 5% anual 
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DIRECTORES: 

Antonio de Aguirre, J. Saturnino Tídoco, Felipe Márquez. 
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A los Artistas. 

El Comité Central de la Exposición Centro-Ameri- 
cana ha dispuesto que las Medallas y Diplomas que 
servirán para premiar á los expositores, sean hechos 
por artistas residentes en la República de Guatemala. 

En tal virtud se les excita para que presenten sus 
proyectos respectivos lo más pronto posible, pudiendo 
adquirir todos los informes necesarios en la Oficina 
Central de dos á tres de la tarde. 

Guatemala, 8 de Enero de 1897. 



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Calle Poniente, detras del Santuario de Guadalupe. 
Para informes y condiciones dirigirse á 

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Ramón Guzmán Quezaltenango 

(Peluquería de Londres) 

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Licdo. Manuel Muñez Cobán 

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